La Ley N.º 21.801, que regula el uso de celulares en establecimientos educacionales, establece la prohibición del uso de teléfonos móviles, tablets y otros dispositivos electrónicos personales durante la jornada escolar. La medida aplica a los niveles de educación parvularia, básica y media, y rige tanto para establecimientos públicos como privados.
En términos concretos, los estudiantes no podrán utilizar estos equipos durante la jornada escolar ni al interior de las dependencias del establecimiento. El objetivo principal es resguardar el tiempo de clases y fortalecer el proceso de aprendizaje, asegurando que el espacio educativo permanezca libre de distracciones tecnológicas.
Entre los principales objetivos de esta normativa se encuentran el desarrollo de clases en un entorno más enfocado y seguro, la mejora de la concentración durante las actividades académicas, el fortalecimiento de la convivencia y el respeto entre estudiantes. Asimismo, se busca que los alumnos aprovechen de mejor manera su tiempo de estudio y desarrollen hábitos responsables en el manejo del celular, entendiendo que la formación en el ámbito digital también forma parte del proceso educativo.
En caso de emergencia, se mantiene como prioridad la comunicación oportuna con las familias. El colegio continuará canalizando cualquier información relevante a través de Secretaría, asegurando un contacto formal y directo cuando la situación lo requiera:
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Tel. 1: 2 2235 7845
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Tel. 2: 2 2235 5842
En cuanto a su aplicación, la ley contempla excepciones específicas. El uso del celular estará permitido únicamente en casos de salud acreditados y debidamente documentados, previa aprobación de la Dirección. En estas situaciones, los apoderados deberán presentar la solicitud formal junto con los antecedentes correspondientes.
Respecto del incumplimiento de la normativa, el procedimiento establece que el equipo será entregado al finalizar la jornada escolar. Se contempla un período inicial de orientación y sensibilización. Posterior a ello, se aplicarán medidas más formales.
Finalmente, la responsabilidad no recae únicamente en el establecimiento. La familia cumple un rol fundamental al respaldar y acompañar la aplicación de la normativa, guiando y supervisando el uso de estos dispositivos en el hogar. El trabajo conjunto entre estudiantes, apoderados y el colegio permite consolidar un ambiente más concentrado, seguro y respetuoso para toda la comunidad educativa.